TRABAJO PUBLICADO EN EL BOLETIN DEL HOSPITAL INFANTIL DE MEXICO FEDERICO GOMEZREPRODUCIDO CON AUTORIZACION DEL EDITOR
INTRODUCCION:
La física y los efectos de las radiaciones en los organismos
vivos son tema de gran interés. Las características
y los efectos de las radiaciones son estudiadas por físicos,
biólogos y químicos principalmente. Sin embargo,
existen aspectos básicos que deben ser conocidos y poder
ser reconocidos por médicos generales y especialistas de
todas las ramas de la medicina.
El término "radiación" significa básicamente transferencia de energía de una fuente a otra.
Existen radiaciones electromagnéticas de varios tipos (energías),
entre las que se encuentran la energía eléctrica,
las ondas de radio y televisión, las ondas de radar, las
microondas, la radiación infra-roja, la luz visible, la
radiación ultravioleta, los rayos X, la radiación
gamma y los rayos cósmicos, entre otros.
Las radiaciones pueden ser radiación electromagnética
(fotones) o radiación particulada (partículas
como los electrones).
Existen radiaciones ionizantes y radiaciones
no ionizantes.
Las radiaciones ionizantes:
En esta introducción general nos concentraremos en el estudio
de los aspectos básicos de las radiaciones ionizantes.
Las radiaciones ionizantes (electromagnéticas o particuladas)
son aquellas con energía, longitud de onda y frecuencia
tales que al interaccionar con un medio le transfieren energía
suficiente para desligar a un electrón de su átomo.
En ese instante en el que el electrón sale desprendido
(es separado) del átomo al que pertenecía, se produce
un proceso que se llama ionización. La ionización
es, por lo tanto, la formación de un par de iones, el negativo
(el electrón libre) y el positivo (el átomo sin
uno de sus electrones).
La ionización producida por una radiación incidente
que interacciona con la materia (que puede ser un medio biológico)
puede ser directa o indirecta. La radiación electromagnética
(rayos X y rayos gamma) es radiación indirectamente ionizante.
La radiación directamente ionizante son las partículas
cargadas (como los electrones y las partículas alfa), que
interaccionan con el medio reaccionando con moléculas
blanco (también conocidas como moléculas
diana) como el oxígeno y el agua.
Las fuentes naturales y artificiales de radiaciones ionizantes:
Debemos saber que más del 70% de la exposición a
radiaciones ionizantes a la que está expuesta la población
en general proviene de fuentes naturales , que no
pueden ser evitadas. La mayoría de dichas fuentes naturales
están en el aire, en los alimentos, en la corteza terrestre
y en el espacio (rayos cósmicos). Como puede verse, el
ser humano no inventó las radiaciones.
La exposición a radiaciones ionizantes no es en sí
peligrosa (siempre hemos estado y seguiremos estando expuestos
a las radiaciones ionizantes).
Las radiaciones naturales (provenientes de las fuentes naturales
que ya se mencionaron) y las radiaciones artificiales (producidas
por medio de ciertos aparatos inventados por el hombre como los
aparatos utilizados en radiología o algunos empleados en
radioterapia) son idénticas (vg. los rayos X naturales
y los rayos X artificiales son ambos rayos X). Ejemplos de fuentes
artificiales de radiación son los aparatos de rayos X (de
aplicación médica o industrial), y las centrales
nucleares (de aplicación energética).
Las radiaciones ionizantes tienen aplicaciones muy importantes
en la industria y en la medicina. En la industria, las radiaciones
ionizantes pueden ser útiles para la producción
de energía, para la esterilización de alimentos,
para conocer la composición interna de diversos materiales
y para detectar errores de fabricación y ensamblaje. En
el campo de la medicina, las radiaciones ionizantes también
cuentan con numerosas aplicaciones benéficas para el ser
humano. Con ellas se pueden realizar una gran variedad de estudios
diagnósticos (Medicina Nuclear y Radiología) y tratamientos
(Medicina Nuclear y Radioterapia), así como investigar
funciones normales y patológicas en el organismo (especialmente
la Medicina Nuclear).
Definiciones de las principales unidades y términos:
Roentgen: Antes de 1928 no existían unidades para describir
cuantitativamente la actividad radiactiva. En ese año la
Comisión Internacional para Unidades Radiológicas
propuso al roentgen (R) como unidad de radiación.
Dicha definición fue ligeramente modificada 10 años
mas tarde. El roentgen, unidad de exposición en aire, es
la cantidad de radiación electromagnética (rayos
X o rayos gamma) necesaria para producir una determinada cantidad
de ionización por unidad de aire (0.000258 culombio por
Kg de aire [C/Kg]). Un C/Kg equivale a 3879 R. El roentgen es
aplicable únicamente para exposición en aire de
radiación electromagnética de menos de 2 Megaelectronvolts
(MeV) y no es aplicable para partículas.
Las exposiciones médicas en radiología se miden
en miliroentgens (mR = 0.001 roentgen). Para fines médicos
se debe proporcionar una referencia temporal, por lo que las unidades
utilizadas son mR/unidad de tiempo (que puede ser minuto, segundo,
hora, etc.).
Rad y Gray (Gy): En 1953 se propuso el rad. El rad (del inglés radiation absorbed dose) mide la energía absorbida
o dosis y equivale a 100 ergios por gramo de sustancia irradiada.
En tejidos blandos un rad es aproximadamente igual a un roentgen.
Actualmente el sistema internacional de medidas utiliza como unidad
de radiación absorbida al Grey, que equivale a la energía
absorbida por kilogramo se sustancia irradiada. Un Gy equivale
a 100 rads (un rad equivale a 10 miligrays).
Rem y Sievert (Sv): El roentgen, el rad y el Gy son parámetros
físicos. El rem (Sv en el sistema internacional de unidades)
refleja la respuesta biológica a las radiaciones ionizantes,
por lo que puede ser utilizada para comparar efectos de diferentes
radiaciones. Rem proviene de las siglas en inglés roentgen
equivalent man. Un Sv equivale a 100 rems y un rem equivale a
10 milisieverts (mSv).
Dosis equivalente: Para tratar de valorar cuantitativamente los
efectos de las radiaciones ionizantes sobre los sistemas biológicos
es necesario definir una nueva magnitud. A manera de ejemplo,
una partícula alfa produce aproximadamente un millón
de ionizaciones por milímetro de recorrido a través
de un tejido biológico, mientras que una partícula
beta solo produce 10,000 ionizaciones en el mismo recorrido. Como
puede inferirse, los distintos tipos de radiaciones producen distintos
efectos biológicos. El distinto daño biológico
que produce una misma cantidad de radiación absorbida pero
de distintas radiaciones, medida en rads o en grays se expresa
a través del llamado factor de calidad (Q). El factor de
calidad es característico para cada tipo de radiación
(los rayos gamma, los rayos X y los rayos beta [excepto Auger]
tienen un factor de calidad igual a 1, los neutrones lentos tienen
un Q de 2.5, los neutrones rápidos tienen un Q de 10, los
neutrones con energía de entre 100 keV y 2 MeV tienen un
factor Q de 20, los protones tienen un factor Q de 5 y los rayos
alfa, los fragmentos de fisión y los núcleos pesados
tienen un Q de 20).
Así, la dosis equivalente en rems equivale a Q multiplicado
por la dosis absorbida calculada en rads y la dosis equivalente
en sieverts equivale a Q multiplicado por la dosis absorbida calculada
en grays. Por lo tanto, un sievert equivale a 100 rems.
Curie (Ci) y Bequerelio (Bq): La unidad tradicional (Ci) e internacional
(Bq) se utilizan para medir la radiación. El Bq equivale
a una desintegración radiactiva por segundo, mientras que
el Ci equivale a 37,000,000,000 desintegraciones por segundo (3.7
x 1010 Bq).
Irradiación: exposición a cualquier tipo de radiación
que se origine en cualquier fuente.
Radiación externa: exposición a rayos X o rayos
gamma que se originan en una fuente externa como podría
ser un aparato de rayos X o un aparato de radioterapia. La definición
no incluye el contacto directo con la fuente o el recipiente desde
donde se origina la radiación. Cuando un sujeto queda expuesto
a la radiación externa basta "apagar" o "cerrar"
el aparato si se puede o alejar al individuo hasta un lugar donde
se le pueda prestar ayuda. Obviamente en estos casos el sujeto
accidentado no es una fuente de peligro para el
personal que le preste auxilio, ni es necesario descontaminarlo
de ninguna forma.
Contaminación: los polvos, líquidos y gases radiactivos
pueden depositarse en la piel y mucosas o pueden inhalarse, ingerirse
o absorberse. En cualquier caso, el sujeto está en contacto
directo con la fuente que emite la radiación, y lo seguirá
estando hasta que esa fuente sea eliminada. Esos polvos, líquidos
o gases si pueden representar un peligro para el personal que
asiste al individuo accidentado, ya que pueden inhalarse, ingerirse
o absorberse de la misma forma. Cuando la contaminación
del individuo accidentado es interna existen pocas posibilidades
de que el médico y ayudantes también se contaminen,
aunque los materiales radiactivos inhalados, ingeridos o absorbidos
pueden excretarse por la orina, las heces y otras excreciones
corporales (dichas excreciones deben considerarse potencialmente
contaminantes). El médico debe decidir si existen posibilidades
de que los materiales radiactivos dentro del sujeto accidentado
pueden contaminar a otras personas, sábanas, ropas, etc.
y tomar medidas adecuadas para evitar dicha probabilidad.
Percepción del riesgo de la exposición a las
radiaciones ionizantes:
Las radiaciones producen miedo en la mayoría de la gente.
El público está constantemente en contacto con noticias
e historias relacionadas con las radiaciones, los cables de alta
tensión o los teléfonos celulares. Esto altera la
percepción y la ansiedad del público. La realidad
es que estos temas son profundamente complejos. Los términos riesgo y seguridad deben ser aclarados. Algo es
seguro cuando los riesgos que implica se consideran
aceptables (subirse a la montaña rusa se considera seguro,
pero desde luego ese mismo acto lleva un riesgo implícito).
Nada está libre de riesgo (ya sea percibido personal o
socialmente). La determinación de la seguridad de cualquier
cosa es por lo tanto un proceso de juicio que no puede ser medido
directamente.
No obstante lo anterior, la medición del riesgo, que es
una actividad científica muy compleja, puede llevarse a
cabo de varias formas (sentido común, conocimiento, experimentos,
analogía, extrapolación, etc.). Una vez que un riesgo
ha sido medido se presenta a la sociedad y ésta puede atenuarlo,
amplificarlo o influenciarlo por factores externos, así,
el riesgo es finalmente tomado como seguro o inseguro.
Con fines ilustrativos, se han comparado diferentes riesgos de
muerte común en la población en general por año
con la probabildad de contraer cáncer inducido por exposición
a dosis altas de radiaciones ionizantes: fumar 1 cajetilla diaria
de cigarros con filtro (1 en 200); accidentes de tráfico
(1 en 9,500); accidentes domésticos (1 en 26,000); accidentes
laborales (1 en 43,500); cáncer radioinducido por exposición
a 1 mSv/año (1 en 80,000).
A continuación se listan también diferentes actividades
que incrementan por uno la posibilidad de morir en un millón:
fumar un cigarro, tomarse media botella de vino, vivir dos días
en Nueva York, tener 60 años de edad (por cada 20 minutos),
escalar montañas (por cada 90 segundos), viajar 10 minutos
en bicicleta, comerse 100 carnes "al carbón",
tomarse una radiografía de tórax, vivir 150 años
a 30 Km de una planta nuclear, vivir 50 años a 7.5 Km de
una planta nuclear.
La Radiobiología:
La rama de la biología que se encarga de estudiar, describir
y explicar los efectos que la radiación ionizante tiene
sobre los tejidos vivos se conoce como radiobiología.
Estos efectos de las radiaciones ionizantes sobre los tejidos
vivos pueden ser microscópicos o macroscópicos,
inmediatos o tardíos (diferidos), locales y/o corporales,
somáticos y/o hereditarios, estocásticos y/o determinísticos
(antes conocidos como no estocásticos). Estos efectos
son sumamente complejos y aunque no han sido del todo aclarados,
presentan algunas características muy conocidas. Un área
muy importante en radiobiología es el estudio de los efectos
estocásticos y de los efectos determinísticos.
Los efectos estocásticos de las radiaciones ionizantes
son aquellos que relacionan la probabilidad de contraer
una enfermedad con la dosis de radiación ionizante recibida,
es decir, se les puede asociar un factor de riesgo. Un ejemplo
sería la probabilidad de presentar alteraciones hereditarias
(genéticas) si el sujeto es expuesto a una dosis de 100
rads. Como puede verse no existen umbrales ya que esta probabilidad
también podrían calcularse a dosis de 200 rads,
de 100 rads, de 2 rads, de 0.2 rads, etc.
Los efectos determinísticos son aquellos que relacionan
la intensidad de un efecto con la dosis recibida. Como ejemplo
tendríamos que a mayor dosis de radiación ionizante
recibida, mayor severidad de algunas alteraciones. Entre las alteraciones
determinísticas más comunes se encuentran la formación
de cataratas y el eritema post-radiación. Puede verse que
a diferencia de los efectos estocásticos, para los efectos
determinísticos sí existe una dosis umbral, por
debajo de la cual estos efectos no se presentan.
Las radiaciones interaccionan de forma diferente con los organismos
dependiendo de si se trata de radiación electromagnética
o de radiación particulada. Por ello, los fotones (radiación
electromagnética que como ya mencionamos incluye a los
rayos X y a los rayos gamma) y la radiación particulada
(que incluye a los electrones, las partículas pesadas con
carga eléctrica como la radiación alfa y los neutrones)
se consideran cada uno por separado para su estudio. Cuando las
radiaciones ionizantes interaccionan con tejidos vivos, el tipo
de radiación, la cantidad de radiación y el tiempo
en que esa cantidad de radiación es administrada determinarán
los cambios químicos o biológicos potenciales sufridos
en esos organismos. Dichos cambios pueden producir varias alteraciones
que en conjunto pueden llamarse daño biológico.
Existe la hipótesis de que la exposición a dosis
bajas de radiaciones ionizantes podría ser benéfico
o estimulante (hormesis). En la literatura científica puede
verse que existen varias instancias en las que los efectos potencialmente
dañinos de las radiaciones ionizantes a dosis bajas no
pueden ser identificados. Además, las variaciones en las
poblaciones, los análisis estadísticos, los sesgos
potenciales y las leyes de probabilidad hacen que las alteraciones
debidas a las radiaciones sean en ocasiones inferiores a las esperadas.
Por otro lado, también existen situaciones en las que se
observen mejorías en procesos reguladores del organismo,
como puede ser un incremento temporal del sistema inmune.
La ciudad de Kerala, en la India, tiene uno de los niveles de
radiación natural más altos del mundo. Sin embargo,
el índice de fertilidad es el más alto y el índice
de mortalidad neonatal es el más bajo de todo ese país.
Reacciones originadas por la exposición a radiaciones
ionizantes:
Las etapas por las que se explican actualmente las modificaciones
provocadas por la absorción de radiaciones ionizantes por
los organismos vivos son:
Transferencia Lineal de Energía:
Cuando las radiaciones ionizantes interaccionan con un organismo,
la cantidad de energía cedida (transferida) a la materia
orgánica se conoce como transferencia lineal de energía
(TLE). Los diferentes tipos de radiación (alfa, beta, neutrones,
etc.) tienen diferente TLE. Las radiaciones con baja TLE provocan
ligera ionización a lo largo de su recorrido, mientras
que las radiaciones con alta TLE provocan ionización densa
en su recorrido. Como regla general, mientras mayor sea la TLE,
mayor será la ionización y por lo tanto mayor será
el efecto o daño biológico que se puede producir
(lo cual puede ser beneficioso cuando se quieren irradiar tejidos
malignos como tumores cancerosos).
Un principio básico en radiobiología es que la distribución
de la energía depositada en un organismo, y no la cantidad
total de energía que haya sido depositada, es la que determina
el daño celular. A manera de ejemplo, sería menos
peligroso para la supervivencia de un ser humano recibir una determinada
cantidad Z de radiación en una mano que recibir
esa misma cantidad Z de radiación en todo el cuerpo.
La energía depositada en el organismo por radiaciones ionizantes
puede producir diversas alteraciones con o sin manifestación
clínica. Dependiendo de la energía depositada, los
efectos pueden ser inocuos (como en los estudios médicos
de diagnóstico), pero también pueden ser letales
(como los ocurridos en algunos accidentes radiológicos
o en situaciones bélicas). La energía depositada
en la materia orgánica depende del tipo y cantidad de radiación
y del tiempo y lugar en el que un organismo la recibe.
Cabe señalar que los fotones (rayos gamma y rayos X) tienen
el efecto biológico más bajo.
Reacción del organismo ante las radiaciones ionizantes:
El organismo reacciona como un todo ante las agresiones que representan
las exposiciones a radiaciones ionizantes en dosis terapéuticas
elevadas (vg. radioterapia) o en accidentes (vg. accidentes radiológicos,
explosiones nucleares). Una de las reacciones orgánicas
ante la exposición a este tipo de radiaciones es conocida
como "reacción de estrés" (similar a las
reacciones de estrés conocidas cuando nos enfrentamos repentinamente
ante situaciones de peligro). El organismo reacciona secretando
hormonas que demandan una respuesta de adaptación mas o
menos inmediata ante la agresión. La respuesta somática
de adaptación desencadena elevaciones en los niveles circulantes
de ACTH (y por lo tanto, a través de la estimulación
de las suprarrenales, de corticoides). Esto afectará el
metabolismo de los mineralocorticoides (con repercusión
sobre el potasio y el sodio) y de los glucocorticoides (con repercusión
sobre lípidos y proteínas principalmente). Así
mismo, se inhiben los valores de prolactina, de la hormona gonadotropa
y de la hormona del crecimiento.
Si el organismo logra adaptarse a una exposición elevada
de radiaciones ionizantes, se producirán efectos mas o
menos graves (permanentes o transitorios), pero si dicha adaptación
no se logra, se producirá la muerte. Dependiendo de la
dosis de radiación que se haya recibido en una o varias
exposiciones se producirá una mayor o menor incidencia
de mortalidad. Para dosis de menos de 1,000 rads la muerte es
secundaria a causas hematopoyéticas que se desarrollan
en algunos días, entre 1,000 y 10,000 rads la muerte es
secundaria a procesos gastrointestinales más rápidos
y para dosis superiores a los 10,000 rads la muerte se produce
rápidamente por alteraciones del sistema nervioso central.
Los efectos de las radiaciones ionizantes, las especies y los
tipos celulares:
Mientras mayor evolución exista en una determinada especie,
animal o vegetal, mayor radiosensibilidad existirá (será
más sensible a los efectos de las radiaciones). Por ejemplo,
se necesita una exposición de 100,000 rads administrada
de una sola vez para matar 50% de una colonia de bacterias en
30 días, 2,000 rads para hacer lo mismo con una colonia
de peces, aproximadamente 600 rads para hacer lo mismo a un grupo
de pollos y entre 250 y 300 rads para hacerlo con los seres humanos.
De aquí la popular frase "después de una guerra
nuclear solo sobrevivirán las cucarachas".
Los diferentes tipos celulares que conforman nuestro organismo
también tienen diferentes grados de radiosensibilidad (Tabla
1). Dentro de las células más radiosensibles se
encuentran los linfocitos y las células de la médula
ósea. Como es de esperarse, la pérdida de éstas
células repercute en trombocitopenia y hemorragias, así
como en un incremento de la susceptibilidad para presentar infecciones
oportunistas (como el Citomegalovirus, de forma similar a las
que se presentan en individuos con síndromes de inmunosupresión).
Exposiciones accidentales y planeadas a radiaciones ionizantes:
En exposiciones accidentales (vg. accidentes radiológicos,
explosiones nucleares) a radiaciones ionizantes los materiales
radiactivos producidos pueden penetrar el organismo básicamente
por tres mecanismos: inhalación, ingestión y contacto
con heridas. En todos los casos la dosis de radiación recibida
puede ser subclínica, moderada o mortal.
En las exposiciones médicas planeadas con fines de diagnóstico
o de tratamiento, las radiaciones se administran generalmente
por vía externa, por vía oral, por vía parenteral
o por vía inhalatoria. En todos los casos la dosis de radiación
recibida por el paciente debe ser tal que se encuentre dentro
de los límites aceptados internacionalmente para sobrepasar
significativamente el riesgo con el beneficio.
Desde el punto de vista médico es indispensable conocer
los posibles efectos de las radiaciones ionizantes recibidas accidentalmente
(no planeadas) sobre el ser humano para determinar los puntos
en los que una intervención médica puede ser necesaria
(y en que orden llevarla a cabo). La evolución de un paciente
que ha recibido radiaciones ionizantes en todo el cuerpo (condición
conocida como exposición corporal, exposición
general o exposición somática) durante
un accidente nuclear puede dividirse en tres síndromes:
el síndrome hiperagudo, el síndrome agudo y el síndrome
crónico o tardío (Tabla 4).
Accidentes Radiológicos:
Síndromes agudos:
La exposición rápida a grandes dosis de radiaciones
ionizantes y a cuerpo entero en los accidentes radiológicos
puede provocar un síndrome hiperagudo en el que la muerte
puede presentarse muy rápidamente (minutos a horas). El
sujeto presentará nerviosismo extremo, confusión,
náuseas, vómito y pérdida del conocimiento.
Poco tiempo después aparecen convulsiones y diarrea, alteraciones
de la bomba sodio-potasio, edema cerebral, meningitis y la muerte.
El cuidado médico en estos casos debe incluir, según
se considere pertinente, tranquilizantes, antiheméticos,
antidiarreicos, analgésicos, suero, transfusiones y antibióticos.
Este síndrome se observa con exposiciones de más
de 15,000 rads.
El síndrome agudo se presenta cuando se reciben dosis de
entre 100 y 400 rads (Tablas 2 y 3). No necesariamente tienen
que cumplirse todos los puntos expuestos en las tablas 2 y 3 (ni
en el mismo orden). El enfermo puede morir en cualquier momento.
El tratamiento médico no es diferente al expuesto en el
párrafo anterior.
El eritema es el signo clínico más importante indicativo
de daño tisular. El eritema y sus consecuencias se ven
principalmente en pacientes expuestos accidentalmente a radiaciones
provenientes de fuentes radiactivas utilizadas en radiografía
industrial. Si el enrojecimiento de la piel se observa por primera
vez dentro de los dos días siguientes al accidente nos
enfrentamos a lesiones graves. El eritema puede ser seguido de
piel seca o piel húmeda, ampollas y/o ulceraciones.
Las alteraciones inmuno-hematológicas pueden controlarse
ayudando a la recuperación de la médula ósea
(por medio de la administración de factores estimulantes
o trasplante) y mediante la adecuada administración de
agentes antimicrobianos y estimulantes del sistema inmunológico
hasta que aparezcan signos de recuperación celular.
El daño sobre el epitelio intestinal origina pérdidas
de electrólitos y líquidos que deben reponerse adecuadamente
hasta que el epitelio se regenere.
El sujeto accidentado debe permanecer en el hospital para su observación
y cuidado. Deben anotarse todos los síntomas y signos (haciendo
énfasis en el momento exacto de su aparición [fecha
y hora]). En el examen médico diario se anota el estado
general del sujeto, su peso y la diuresis de cada 24 horas. Se
obtienen muestras diarias de sangre y se determina hematócrito,
plaquetas, leucocitos (con diferencial), neutrófilos y
linfocitos totales; así como la velocidad de sedimentación
globular y pruebas de coagulación. El primer día
también se determinan los valores de Na, Cl, K, pH y bilirrubina.
Se realizan exámenes generales de orina diariamente. Se
determina la contaminación corporal total con una gammacámara
el primer y segundo día después del accidente. Se
busca sangre oculta en heces. Se obtienen aspirados de médula
ósea en el día 14, en el día 30 y a los 6
meses. Se valora el fondo de ojo al segundo día del accidente
y cada 6 meses. Dentro de los primeros 40 días después
del accidente y después de los 60 días del mismo
es necesario determinar el número de espermatozoides (ya
que con este dosímetro biológico se puede
calcular retrospectivamente la dosis que el sujeto recibió).
Síndrome crónico: Los síndromes crónicos
se presentan generalmente cuando los individuos reciben dosis
corporales pequeñas pero repetidas de radiaciones ionizantes.
Estos síndromes pueden pasar desapercibidos y pueden producirse
con dosis recibidas aparentemente normales. Las manifestaciones
biológicas (clínicas) mas relevantes son el acortamiento
de la vida, mayor susceptibilidad para enfermarse (principalmente
de padecimientos infecciosos), disminución de la fertilidad
(disminución de la cuenta de espermatozoides por ejemplo),
nefroesclerosis, pérdida del cabello y aumento de la probabilidad
para padecer algunos tipos de cáncer. Dado que los individuos
que pueden llegar a presentar este síndrome son por lo
general físicos, laboratoristas, técnicos, enfermeras
y médicos que por su trabajo están expuestos a radiaciones
ionizantes, se hace énfasis en la importancia de seguir
las normas adecuadas de radioprotección dictadas por organismos
internacionales y en México por la Comisión Nacional
de Seguridad Nuclear y Salvaguardias, para minimizar el riesgo
de la exposición profesional a las radiaciones ionizantes.
Los efectos tardíos de los síndromes crónicos
aparecen tras un lapso de tiempo en el que aparentemente no se
observaba ninguna alteración (períodos de latencia).
Estos períodos suelen ser más cortos a medida que
la dosis recibida haya sido mayor. Aquí es necesario recordar
los efectos sin umbral (estocásticos) y con umbral (determinísticos)
ya expuestos anteriormente. En los pacientes que han sido expuestos
a radiaciones elevadas y/o durante largos intervalos de tiempo
sin haber seguido las normas adecuadas de radioprotección
debe realizarse seguimiento clínico adecuado de por vida.