Colegio Internacional de Médicos Nucleares, A.C.


ASPECTOS BIOLOGICOS Y MEDICOS BASICOS SOBRE LAS RADIACIONES IONIZANTES: PARTE I

TRABAJO PUBLICADO EN EL BOLETIN DEL HOSPITAL INFANTIL DE MEXICO FEDERICO GOMEZREPRODUCIDO CON AUTORIZACION DEL EDITOR


 

INTRODUCCION:
La física y los efectos de las radiaciones en los organismos vivos son tema de gran interés. Las características y los efectos de las radiaciones son estudiadas por físicos, biólogos y químicos principalmente. Sin embargo, existen aspectos básicos que deben ser conocidos y poder ser reconocidos por médicos generales y especialistas de todas las ramas de la medicina.
El término "radiación" significa básicamente transferencia de energía de una fuente a otra. Existen radiaciones electromagnéticas de varios tipos (energías), entre las que se encuentran la energía eléctrica, las ondas de radio y televisión, las ondas de radar, las microondas, la radiación infra-roja, la luz visible, la radiación ultravioleta, los rayos X, la radiación gamma y los rayos cósmicos, entre otros.
Las radiaciones pueden ser radiación electromagnética (fotones) o radiación particulada (partículas como los electrones).
Existen radiaciones ionizantes y radiaciones no ionizantes.

Las radiaciones ionizantes:
En esta introducción general nos concentraremos en el estudio de los aspectos básicos de las radiaciones ionizantes. Las radiaciones ionizantes (electromagnéticas o particuladas) son aquellas con energía, longitud de onda y frecuencia tales que al interaccionar con un medio le transfieren energía suficiente para desligar a un electrón de su átomo. En ese instante en el que el electrón sale desprendido (es separado) del átomo al que pertenecía, se produce un proceso que se llama ionización. La ionización es, por lo tanto, la formación de un par de iones, el negativo (el electrón libre) y el positivo (el átomo sin uno de sus electrones).
La ionización producida por una radiación incidente que interacciona con la materia (que puede ser un medio biológico) puede ser directa o indirecta. La radiación electromagnética (rayos X y rayos gamma) es radiación indirectamente ionizante. La radiación directamente ionizante son las partículas cargadas (como los electrones y las partículas alfa), que interaccionan con el medio reaccionando con moléculas blanco (también conocidas como moléculas diana) como el oxígeno y el agua.
Las fuentes naturales y artificiales de radiaciones ionizantes:
Debemos saber que más del 70% de la exposición a radiaciones ionizantes a la que está expuesta la población en general proviene de fuentes naturales , que no pueden ser evitadas. La mayoría de dichas fuentes naturales están en el aire, en los alimentos, en la corteza terrestre y en el espacio (rayos cósmicos). Como puede verse, el ser humano no inventó las radiaciones.
La exposición a radiaciones ionizantes no es en sí peligrosa (siempre hemos estado y seguiremos estando expuestos a las radiaciones ionizantes).
Las radiaciones naturales (provenientes de las fuentes naturales que ya se mencionaron) y las radiaciones artificiales (producidas por medio de ciertos aparatos inventados por el hombre como los aparatos utilizados en radiología o algunos empleados en radioterapia) son idénticas (vg. los rayos X naturales y los rayos X artificiales son ambos rayos X). Ejemplos de fuentes artificiales de radiación son los aparatos de rayos X (de aplicación médica o industrial), y las centrales nucleares (de aplicación energética).
Las radiaciones ionizantes tienen aplicaciones muy importantes en la industria y en la medicina. En la industria, las radiaciones ionizantes pueden ser útiles para la producción de energía, para la esterilización de alimentos, para conocer la composición interna de diversos materiales y para detectar errores de fabricación y ensamblaje. En el campo de la medicina, las radiaciones ionizantes también cuentan con numerosas aplicaciones benéficas para el ser humano. Con ellas se pueden realizar una gran variedad de estudios diagnósticos (Medicina Nuclear y Radiología) y tratamientos (Medicina Nuclear y Radioterapia), así como investigar funciones normales y patológicas en el organismo (especialmente la Medicina Nuclear).

Definiciones de las principales unidades y términos:
Roentgen: Antes de 1928 no existían unidades para describir cuantitativamente la actividad radiactiva. En ese año la Comisión Internacional para Unidades Radiológicas propuso al roentgen (R) como unidad de radiación. Dicha definición fue ligeramente modificada 10 años mas tarde. El roentgen, unidad de exposición en aire, es la cantidad de radiación electromagnética (rayos X o rayos gamma) necesaria para producir una determinada cantidad de ionización por unidad de aire (0.000258 culombio por Kg de aire [C/Kg]). Un C/Kg equivale a 3879 R. El roentgen es aplicable únicamente para exposición en aire de radiación electromagnética de menos de 2 Megaelectronvolts (MeV) y no es aplicable para partículas.
Las exposiciones médicas en radiología se miden en miliroentgens (mR = 0.001 roentgen). Para fines médicos se debe proporcionar una referencia temporal, por lo que las unidades utilizadas son mR/unidad de tiempo (que puede ser minuto, segundo, hora, etc.).
Rad y Gray (Gy): En 1953 se propuso el rad. El rad (del inglés radiation absorbed dose) mide la energía absorbida o dosis y equivale a 100 ergios por gramo de sustancia irradiada. En tejidos blandos un rad es aproximadamente igual a un roentgen. Actualmente el sistema internacional de medidas utiliza como unidad de radiación absorbida al Grey, que equivale a la energía absorbida por kilogramo se sustancia irradiada. Un Gy equivale a 100 rads (un rad equivale a 10 miligrays).
Rem y Sievert (Sv): El roentgen, el rad y el Gy son parámetros físicos. El rem (Sv en el sistema internacional de unidades) refleja la respuesta biológica a las radiaciones ionizantes, por lo que puede ser utilizada para comparar efectos de diferentes radiaciones. Rem proviene de las siglas en inglés roentgen equivalent man. Un Sv equivale a 100 rems y un rem equivale a 10 milisieverts (mSv).
Dosis equivalente: Para tratar de valorar cuantitativamente los efectos de las radiaciones ionizantes sobre los sistemas biológicos es necesario definir una nueva magnitud. A manera de ejemplo, una partícula alfa produce aproximadamente un millón de ionizaciones por milímetro de recorrido a través de un tejido biológico, mientras que una partícula beta solo produce 10,000 ionizaciones en el mismo recorrido. Como puede inferirse, los distintos tipos de radiaciones producen distintos efectos biológicos. El distinto daño biológico que produce una misma cantidad de radiación absorbida pero de distintas radiaciones, medida en rads o en grays se expresa a través del llamado factor de calidad (Q). El factor de calidad es característico para cada tipo de radiación (los rayos gamma, los rayos X y los rayos beta [excepto Auger] tienen un factor de calidad igual a 1, los neutrones lentos tienen un Q de 2.5, los neutrones rápidos tienen un Q de 10, los neutrones con energía de entre 100 keV y 2 MeV tienen un factor Q de 20, los protones tienen un factor Q de 5 y los rayos alfa, los fragmentos de fisión y los núcleos pesados tienen un Q de 20).
Así, la dosis equivalente en rems equivale a Q multiplicado por la dosis absorbida calculada en rads y la dosis equivalente en sieverts equivale a Q multiplicado por la dosis absorbida calculada en grays. Por lo tanto, un sievert equivale a 100 rems.
Curie (Ci) y Bequerelio (Bq): La unidad tradicional (Ci) e internacional (Bq) se utilizan para medir la radiación. El Bq equivale a una desintegración radiactiva por segundo, mientras que el Ci equivale a 37,000,000,000 desintegraciones por segundo (3.7 x 1010 Bq).
Irradiación: exposición a cualquier tipo de radiación que se origine en cualquier fuente.
Radiación externa: exposición a rayos X o rayos gamma que se originan en una fuente externa como podría ser un aparato de rayos X o un aparato de radioterapia. La definición no incluye el contacto directo con la fuente o el recipiente desde donde se origina la radiación. Cuando un sujeto queda expuesto a la radiación externa basta "apagar" o "cerrar" el aparato si se puede o alejar al individuo hasta un lugar donde se le pueda prestar ayuda. Obviamente en estos casos el sujeto accidentado no es una fuente de peligro para el personal que le preste auxilio, ni es necesario descontaminarlo de ninguna forma.
Contaminación: los polvos, líquidos y gases radiactivos pueden depositarse en la piel y mucosas o pueden inhalarse, ingerirse o absorberse. En cualquier caso, el sujeto está en contacto directo con la fuente que emite la radiación, y lo seguirá estando hasta que esa fuente sea eliminada. Esos polvos, líquidos o gases si pueden representar un peligro para el personal que asiste al individuo accidentado, ya que pueden inhalarse, ingerirse o absorberse de la misma forma. Cuando la contaminación del individuo accidentado es interna existen pocas posibilidades de que el médico y ayudantes también se contaminen, aunque los materiales radiactivos inhalados, ingeridos o absorbidos pueden excretarse por la orina, las heces y otras excreciones corporales (dichas excreciones deben considerarse potencialmente contaminantes). El médico debe decidir si existen posibilidades de que los materiales radiactivos dentro del sujeto accidentado pueden contaminar a otras personas, sábanas, ropas, etc. y tomar medidas adecuadas para evitar dicha probabilidad.

Percepción del riesgo de la exposición a las radiaciones ionizantes:
Las radiaciones producen miedo en la mayoría de la gente. El público está constantemente en contacto con noticias e historias relacionadas con las radiaciones, los cables de alta tensión o los teléfonos celulares. Esto altera la percepción y la ansiedad del público. La realidad es que estos temas son profundamente complejos. Los términos riesgo y seguridad deben ser aclarados. Algo es seguro cuando los riesgos que implica se consideran aceptables (subirse a la montaña rusa se considera seguro, pero desde luego ese mismo acto lleva un riesgo implícito). Nada está libre de riesgo (ya sea percibido personal o socialmente). La determinación de la seguridad de cualquier cosa es por lo tanto un proceso de juicio que no puede ser medido directamente.
No obstante lo anterior, la medición del riesgo, que es una actividad científica muy compleja, puede llevarse a cabo de varias formas (sentido común, conocimiento, experimentos, analogía, extrapolación, etc.). Una vez que un riesgo ha sido medido se presenta a la sociedad y ésta puede atenuarlo, amplificarlo o influenciarlo por factores externos, así, el riesgo es finalmente tomado como seguro o inseguro.
Con fines ilustrativos, se han comparado diferentes riesgos de muerte común en la población en general por año con la probabildad de contraer cáncer inducido por exposición a dosis altas de radiaciones ionizantes: fumar 1 cajetilla diaria de cigarros con filtro (1 en 200); accidentes de tráfico (1 en 9,500); accidentes domésticos (1 en 26,000); accidentes laborales (1 en 43,500); cáncer radioinducido por exposición a 1 mSv/año (1 en 80,000).
A continuación se listan también diferentes actividades que incrementan por uno la posibilidad de morir en un millón: fumar un cigarro, tomarse media botella de vino, vivir dos días en Nueva York, tener 60 años de edad (por cada 20 minutos), escalar montañas (por cada 90 segundos), viajar 10 minutos en bicicleta, comerse 100 carnes "al carbón", tomarse una radiografía de tórax, vivir 150 años a 30 Km de una planta nuclear, vivir 50 años a 7.5 Km de una planta nuclear.

La Radiobiología:
La rama de la biología que se encarga de estudiar, describir y explicar los efectos que la radiación ionizante tiene sobre los tejidos vivos se conoce como radiobiología. Estos efectos de las radiaciones ionizantes sobre los tejidos vivos pueden ser microscópicos o macroscópicos, inmediatos o tardíos (diferidos), locales y/o corporales, somáticos y/o hereditarios, estocásticos y/o determinísticos (antes conocidos como no estocásticos). Estos efectos son sumamente complejos y aunque no han sido del todo aclarados, presentan algunas características muy conocidas. Un área muy importante en radiobiología es el estudio de los efectos estocásticos y de los efectos determinísticos.
Los efectos estocásticos de las radiaciones ionizantes son aquellos que relacionan la probabilidad de contraer una enfermedad con la dosis de radiación ionizante recibida, es decir, se les puede asociar un factor de riesgo. Un ejemplo sería la probabilidad de presentar alteraciones hereditarias (genéticas) si el sujeto es expuesto a una dosis de 100 rads. Como puede verse no existen umbrales ya que esta probabilidad también podrían calcularse a dosis de 200 rads, de 100 rads, de 2 rads, de 0.2 rads, etc.
Los efectos determinísticos son aquellos que relacionan la intensidad de un efecto con la dosis recibida. Como ejemplo tendríamos que a mayor dosis de radiación ionizante recibida, mayor severidad de algunas alteraciones. Entre las alteraciones determinísticas más comunes se encuentran la formación de cataratas y el eritema post-radiación. Puede verse que a diferencia de los efectos estocásticos, para los efectos determinísticos sí existe una dosis umbral, por debajo de la cual estos efectos no se presentan.
Las radiaciones interaccionan de forma diferente con los organismos dependiendo de si se trata de radiación electromagnética o de radiación particulada. Por ello, los fotones (radiación electromagnética que como ya mencionamos incluye a los rayos X y a los rayos gamma) y la radiación particulada (que incluye a los electrones, las partículas pesadas con carga eléctrica como la radiación alfa y los neutrones) se consideran cada uno por separado para su estudio. Cuando las radiaciones ionizantes interaccionan con tejidos vivos, el tipo de radiación, la cantidad de radiación y el tiempo en que esa cantidad de radiación es administrada determinarán los cambios químicos o biológicos potenciales sufridos en esos organismos. Dichos cambios pueden producir varias alteraciones que en conjunto pueden llamarse daño biológico.
Existe la hipótesis de que la exposición a dosis bajas de radiaciones ionizantes podría ser benéfico o estimulante (hormesis). En la literatura científica puede verse que existen varias instancias en las que los efectos potencialmente dañinos de las radiaciones ionizantes a dosis bajas no pueden ser identificados. Además, las variaciones en las poblaciones, los análisis estadísticos, los sesgos potenciales y las leyes de probabilidad hacen que las alteraciones debidas a las radiaciones sean en ocasiones inferiores a las esperadas. Por otro lado, también existen situaciones en las que se observen mejorías en procesos reguladores del organismo, como puede ser un incremento temporal del sistema inmune.
La ciudad de Kerala, en la India, tiene uno de los niveles de radiación natural más altos del mundo. Sin embargo, el índice de fertilidad es el más alto y el índice de mortalidad neonatal es el más bajo de todo ese país.

Reacciones originadas por la exposición a radiaciones ionizantes:
Las etapas por las que se explican actualmente las modificaciones provocadas por la absorción de radiaciones ionizantes por los organismos vivos son:

Transferencia Lineal de Energía:
Cuando las radiaciones ionizantes interaccionan con un organismo, la cantidad de energía cedida (transferida) a la materia orgánica se conoce como transferencia lineal de energía (TLE). Los diferentes tipos de radiación (alfa, beta, neutrones, etc.) tienen diferente TLE. Las radiaciones con baja TLE provocan ligera ionización a lo largo de su recorrido, mientras que las radiaciones con alta TLE provocan ionización densa en su recorrido. Como regla general, mientras mayor sea la TLE, mayor será la ionización y por lo tanto mayor será el efecto o daño biológico que se puede producir (lo cual puede ser beneficioso cuando se quieren irradiar tejidos malignos como tumores cancerosos).
Un principio básico en radiobiología es que la distribución de la energía depositada en un organismo, y no la cantidad total de energía que haya sido depositada, es la que determina el daño celular. A manera de ejemplo, sería menos peligroso para la supervivencia de un ser humano recibir una determinada cantidad Z de radiación en una mano que recibir esa misma cantidad Z de radiación en todo el cuerpo. La energía depositada en el organismo por radiaciones ionizantes puede producir diversas alteraciones con o sin manifestación clínica. Dependiendo de la energía depositada, los efectos pueden ser inocuos (como en los estudios médicos de diagnóstico), pero también pueden ser letales (como los ocurridos en algunos accidentes radiológicos o en situaciones bélicas). La energía depositada en la materia orgánica depende del tipo y cantidad de radiación y del tiempo y lugar en el que un organismo la recibe.
Cabe señalar que los fotones (rayos gamma y rayos X) tienen el efecto biológico más bajo.
Reacción del organismo ante las radiaciones ionizantes:
El organismo reacciona como un todo ante las agresiones que representan las exposiciones a radiaciones ionizantes en dosis terapéuticas elevadas (vg. radioterapia) o en accidentes (vg. accidentes radiológicos, explosiones nucleares). Una de las reacciones orgánicas ante la exposición a este tipo de radiaciones es conocida como "reacción de estrés" (similar a las reacciones de estrés conocidas cuando nos enfrentamos repentinamente ante situaciones de peligro). El organismo reacciona secretando hormonas que demandan una respuesta de adaptación mas o menos inmediata ante la agresión. La respuesta somática de adaptación desencadena elevaciones en los niveles circulantes de ACTH (y por lo tanto, a través de la estimulación de las suprarrenales, de corticoides). Esto afectará el metabolismo de los mineralocorticoides (con repercusión sobre el potasio y el sodio) y de los glucocorticoides (con repercusión sobre lípidos y proteínas principalmente). Así mismo, se inhiben los valores de prolactina, de la hormona gonadotropa y de la hormona del crecimiento.
Si el organismo logra adaptarse a una exposición elevada de radiaciones ionizantes, se producirán efectos mas o menos graves (permanentes o transitorios), pero si dicha adaptación no se logra, se producirá la muerte. Dependiendo de la dosis de radiación que se haya recibido en una o varias exposiciones se producirá una mayor o menor incidencia de mortalidad. Para dosis de menos de 1,000 rads la muerte es secundaria a causas hematopoyéticas que se desarrollan en algunos días, entre 1,000 y 10,000 rads la muerte es secundaria a procesos gastrointestinales más rápidos y para dosis superiores a los 10,000 rads la muerte se produce rápidamente por alteraciones del sistema nervioso central.

Los efectos de las radiaciones ionizantes, las especies y los tipos celulares:
Mientras mayor evolución exista en una determinada especie, animal o vegetal, mayor radiosensibilidad existirá (será más sensible a los efectos de las radiaciones). Por ejemplo, se necesita una exposición de 100,000 rads administrada de una sola vez para matar 50% de una colonia de bacterias en 30 días, 2,000 rads para hacer lo mismo con una colonia de peces, aproximadamente 600 rads para hacer lo mismo a un grupo de pollos y entre 250 y 300 rads para hacerlo con los seres humanos. De aquí la popular frase "después de una guerra nuclear solo sobrevivirán las cucarachas".
Los diferentes tipos celulares que conforman nuestro organismo también tienen diferentes grados de radiosensibilidad (Tabla 1). Dentro de las células más radiosensibles se encuentran los linfocitos y las células de la médula ósea. Como es de esperarse, la pérdida de éstas células repercute en trombocitopenia y hemorragias, así como en un incremento de la susceptibilidad para presentar infecciones oportunistas (como el Citomegalovirus, de forma similar a las que se presentan en individuos con síndromes de inmunosupresión).
Exposiciones accidentales y planeadas a radiaciones ionizantes:
En exposiciones accidentales (vg. accidentes radiológicos, explosiones nucleares) a radiaciones ionizantes los materiales radiactivos producidos pueden penetrar el organismo básicamente por tres mecanismos: inhalación, ingestión y contacto con heridas. En todos los casos la dosis de radiación recibida puede ser subclínica, moderada o mortal.
En las exposiciones médicas planeadas con fines de diagnóstico o de tratamiento, las radiaciones se administran generalmente por vía externa, por vía oral, por vía parenteral o por vía inhalatoria. En todos los casos la dosis de radiación recibida por el paciente debe ser tal que se encuentre dentro de los límites aceptados internacionalmente para sobrepasar significativamente el riesgo con el beneficio.
Desde el punto de vista médico es indispensable conocer los posibles efectos de las radiaciones ionizantes recibidas accidentalmente (no planeadas) sobre el ser humano para determinar los puntos en los que una intervención médica puede ser necesaria (y en que orden llevarla a cabo). La evolución de un paciente que ha recibido radiaciones ionizantes en todo el cuerpo (condición conocida como exposición corporal, exposición general o exposición somática) durante un accidente nuclear puede dividirse en tres síndromes: el síndrome hiperagudo, el síndrome agudo y el síndrome crónico o tardío (Tabla 4).

Accidentes Radiológicos:

Síndromes agudos:
La exposición rápida a grandes dosis de radiaciones ionizantes y a cuerpo entero en los accidentes radiológicos puede provocar un síndrome hiperagudo en el que la muerte puede presentarse muy rápidamente (minutos a horas). El sujeto presentará nerviosismo extremo, confusión, náuseas, vómito y pérdida del conocimiento. Poco tiempo después aparecen convulsiones y diarrea, alteraciones de la bomba sodio-potasio, edema cerebral, meningitis y la muerte. El cuidado médico en estos casos debe incluir, según se considere pertinente, tranquilizantes, antiheméticos, antidiarreicos, analgésicos, suero, transfusiones y antibióticos. Este síndrome se observa con exposiciones de más de 15,000 rads.
El síndrome agudo se presenta cuando se reciben dosis de entre 100 y 400 rads (Tablas 2 y 3). No necesariamente tienen que cumplirse todos los puntos expuestos en las tablas 2 y 3 (ni en el mismo orden). El enfermo puede morir en cualquier momento. El tratamiento médico no es diferente al expuesto en el párrafo anterior.
El eritema es el signo clínico más importante indicativo de daño tisular. El eritema y sus consecuencias se ven principalmente en pacientes expuestos accidentalmente a radiaciones provenientes de fuentes radiactivas utilizadas en radiografía industrial. Si el enrojecimiento de la piel se observa por primera vez dentro de los dos días siguientes al accidente nos enfrentamos a lesiones graves. El eritema puede ser seguido de piel seca o piel húmeda, ampollas y/o ulceraciones.
Las alteraciones inmuno-hematológicas pueden controlarse ayudando a la recuperación de la médula ósea (por medio de la administración de factores estimulantes o trasplante) y mediante la adecuada administración de agentes antimicrobianos y estimulantes del sistema inmunológico hasta que aparezcan signos de recuperación celular.
El daño sobre el epitelio intestinal origina pérdidas de electrólitos y líquidos que deben reponerse adecuadamente hasta que el epitelio se regenere.
El sujeto accidentado debe permanecer en el hospital para su observación y cuidado. Deben anotarse todos los síntomas y signos (haciendo énfasis en el momento exacto de su aparición [fecha y hora]). En el examen médico diario se anota el estado general del sujeto, su peso y la diuresis de cada 24 horas. Se obtienen muestras diarias de sangre y se determina hematócrito, plaquetas, leucocitos (con diferencial), neutrófilos y linfocitos totales; así como la velocidad de sedimentación globular y pruebas de coagulación. El primer día también se determinan los valores de Na, Cl, K, pH y bilirrubina. Se realizan exámenes generales de orina diariamente. Se determina la contaminación corporal total con una gammacámara el primer y segundo día después del accidente. Se busca sangre oculta en heces. Se obtienen aspirados de médula ósea en el día 14, en el día 30 y a los 6 meses. Se valora el fondo de ojo al segundo día del accidente y cada 6 meses. Dentro de los primeros 40 días después del accidente y después de los 60 días del mismo es necesario determinar el número de espermatozoides (ya que con este dosímetro biológico se puede calcular retrospectivamente la dosis que el sujeto recibió).

Síndrome crónico: Los síndromes crónicos se presentan generalmente cuando los individuos reciben dosis corporales pequeñas pero repetidas de radiaciones ionizantes. Estos síndromes pueden pasar desapercibidos y pueden producirse con dosis recibidas aparentemente normales. Las manifestaciones biológicas (clínicas) mas relevantes son el acortamiento de la vida, mayor susceptibilidad para enfermarse (principalmente de padecimientos infecciosos), disminución de la fertilidad (disminución de la cuenta de espermatozoides por ejemplo), nefroesclerosis, pérdida del cabello y aumento de la probabilidad para padecer algunos tipos de cáncer. Dado que los individuos que pueden llegar a presentar este síndrome son por lo general físicos, laboratoristas, técnicos, enfermeras y médicos que por su trabajo están expuestos a radiaciones ionizantes, se hace énfasis en la importancia de seguir las normas adecuadas de radioprotección dictadas por organismos internacionales y en México por la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias, para minimizar el riesgo de la exposición profesional a las radiaciones ionizantes.
Los efectos tardíos de los síndromes crónicos aparecen tras un lapso de tiempo en el que aparentemente no se observaba ninguna alteración (períodos de latencia). Estos períodos suelen ser más cortos a medida que la dosis recibida haya sido mayor. Aquí es necesario recordar los efectos sin umbral (estocásticos) y con umbral (determinísticos) ya expuestos anteriormente. En los pacientes que han sido expuestos a radiaciones elevadas y/o durante largos intervalos de tiempo sin haber seguido las normas adecuadas de radioprotección debe realizarse seguimiento clínico adecuado de por vida.